Callejuelas-Canaleja

3-dic-2006

   

 

Os proponemos otro recorrido por Lupiana, en este caso, por la zona norooeste del pueblo, recorriendo una de los páramos próximos al pueblo y que dejan ver desde otra perspectiva los valles que lo circundan.

Para acercaros a Lupiana, ir a Guadalajara, y allí tomad la N 32O dirección Cuenca o Sacedón, allí en el km. 55, está el desvio hacia Lupiana, sólo os queda acercaros al pueblo. Sólo la bajada hacia el valle os dará idea de lo que os vais a encontrar.

 

El recorrido es circular, y toma parte de otro que ya hemos presentado: el de Pilancones-Valdehuncar. Por lo que es posible hacer la mitad del recorrido cuando se baja al río Matayeguas, podéis tomar la carretera valle abajo, y a tres kilómetros de suave pendiente lo encontraréis.(En el mapa con una línea verde)
Los que quieran "castigarse" algo más sólo tienen que subir el "repechón" de los Peñascales y el Castillejo para comenzar a bajar de manera más pausada por el barranco de los Pilancones.

 

En el gráfico del recorrido tenéis los dos páramos por los que os proponemos el paseo, el desnivel máximo es de 200 metros, desde el valle a lo más alto de páramo.

 

Si comenzamos desde la plaza del pueblo, la primera referencia será la Iglesia parroquial. Subid entre las calles hasta la plaza balconada frente al templo, desde ahí seguir subiendo por detrás de la iglesia. Justo detrás hay unos pinos negrales, hay que dejarlos a la izquierda para subir por una pista accidentada y bastante empinada. No os dejéis desanimar por estos primeros pasos, enseguida tendréis una vista privilegiada de todo lo que os rodea.

 

La pista va dejando atrás el pueblo, y a la derecha el barranco del arroyo de la Parra. La pendiente no es larga aunque pronunciada, pero la perspectiva que vamos tomando merece la pena. Fijaros en la ubicación del Monasterio se San Bartolomé. Al principio fue un reducto de ermitaños solitarios que desde esa ladera se retiraron a la oración, a esperar el fin del mundo en el año 1.000, después se convirtió en un centro de poder que controlaba todas las tierras que le rodeaban, entre ellas el propio pueblo y a sus habitantes.

 

Estamos subiendo por un terreno que ardió en el año 2004. Entonces nos pareció una catástrofe de dimensiones desvastadoras, hoy nos vemos sorprendidos de cómo el monte se va regenerando con vegetación autóctona. Es como si las plantas de la tierra supieran de estos ciclos de fuego y sequía para sobreponerse. Los olivos, espinos, coscojas, encinas, robles parecen resurgir del fuego, y los brotes nuevos están naciendo entre ramas ennegrecidas y muertas. La naturaleza es la propia ave fenix que renace de las cenizas catástrofe tras catástrofe.

 

La ruta que proponemos no sigue la pista hasta coronar el páramo, hay que abandonarla antes. La referencia en un gran roble que se yergue entre un montón de piedras. En lugar de llegar hasta él, debéis coger una senda a la derecha, que han ido marcando las motos.

 

El sendero que tomamos es fácil de seguir, al principio entre olivos, después pasaremos a territorios de aliagas y tomillo.En la foto un paraje denominado "los espinillos". Véis como desde este pareja se ve el pueblo, y el valle de del arroyo de la Parra. Estos olivos también se quemaron hace años, mirad como se regeneran. Pero lo que parece no mejorar es el abandono en el que van cayendo estas tierras, perdidas y abandonadas aquellas que requieren más trabajo que pasar las vertederas.

 

También podéis ir observando como los quejidos, las coscojas y las encinas van recuperando sus antiguos territorios, y cómo se van reubicando. Paradójicamente el bosque está aumentando con especies autóctonas gracias al abandono de la agricultura.
Incluso en algún momento tendréis que ir esquivando la abundancia de vegetación.

 

Debéis seguir el camino marcado por las motos hasta que que cruzan un pequeño arroyo entre juncos y zarzas. Cerca  veréis un pequeño aljibe, ya abandonado y seco. Entonces os dirigís hasta esa antigua fuente, del Transportillo, y justo detrás de ella, subiendo un pequeño repecho encontraréis la senda que os lleva en dirección  oeste.
 

 

El camino termina frente a un gran campo de cereal, girasoles, o simplemente en barbecho. Debéis bordearlo por la zona de la derecha, la más alta, donde el terreno clarea por la abundancia de yesos. la cima del Transportillo (953)
Bordearemos un olivar abandonado hacia una pista, pronto veremos un chozo de piedras medio derruido.

 

El camino termina frente a un gran campo de cereal, girasoles, o simplemente en barbecho. Debéis bordearlo por la zona de la derecha, la más alta, donde el terreno clarea por la abundancia de yesos. la cima del Transportillo (953)
Bordearemos un olivar abandonado hacia una pista, pronto veremos un chozo de piedras medio derruido.

Detrás de él tenemos una pista poco marcada que baja hacia una pequeña vaguada "La canaleja" que nos conduce hacia el valle. Intentad bajar hacia por el margen derecho, de bajada, es más cómodo, y al final tendremos una pista bajo los pinos negrales.

 

Al final de la vaguada llegamos a la carretera junto a un pequeño riachuelo, el de la "Canaleja", que poco a poco va teniendo entidad, y se cubre de juncos.  Entonces podemos optar entre bajar por la carretera hacia Lupiana, un par de kilómetros cómodos y cuesta abajo.
Los que queráis machacaros más os proponemos completar el recorrido por el valle de Pilancones.
Debéis hacer el recorrido inverso que proponemos en la ruta Pilancones-Valdehuncar
Para retomarlo sólo debéis cruzar el río bajo el Sauce partido.

 

 

   

 

Para los expertos, ahí va el Track de la ruta Pinchar sobre el logo de Oziexplorer.